El renacer de Clara (cuento)
Entró al edificio decididamente, era de esas casas antiguas y bien conservadas, con el primer escalón de mármol blanco y el portal alto de roble siempre abierto, cruzó el zaguán, abrió la antigua puerta de cancel de cristal repartido, y se acercó tímidamente a la recepción, apenas podía asomar su cabeza sobre el alto mostrador de madera. Titubeo por un momento, se frenó dudando que hacer, entonces respiró profundamente, afuera una torrencial e inesperada lluvia primaveral la había empapado totalmente. Ahora, parada en el centro de la sala se sentía observada, aunque no sabía todavía muy bien de donde venía esa mirada tan intensa e inquisidora. Desde muy pequeña su amada madre le había dicho que ella era casi ciega, que había nacido así. Con el tiempo había desarrollado ese sentido, ese de “ver sin mirar”, miraba con el rabillo del ojo, como con las orejas, no necesitaba enfocar su mirada, era como esos ancianos ya casi ciegos que manejan sus grandes automóviles per...