Aislados (microrelato)
Así estábamos, hace un rato ya, callados, mirando el bello paisaje de nuestro maravilloso valle. Los rayos de sol se cruzaban y las nubes dibujaban todo el tiempo, rebaños y olas. Los días eran difíciles y las noches largas de pensar que nos depara el destino, que será de este mundo ya vivido para mí y por vivir para él. Estábamos en el pequeño parque, sentados en los columpios de madera y cadenas, de esos que a veces volvemos cada tanto a pensar y que nos retrotraen por un momento a otros tiempos. El lugar de la felicidad, donde el vaivén se alinea con el corazón y las penas, poco a poco, se disipan. Delante nuestro, a unos treinta metros de distancia, había una ruina de una pequeña casa de adobe que el tiempo había deteriorado, pero que aún seguía en pie, sin techo, sin habitantes. Tobías, pensativo y silencioso, observaba el paisaje. Entonces dijo suavemente: ⎯ ¿Qué es eso? ⎯ Él tenía la edad de las preguntas, y si bien no teníamos lazos ...