Puso la radio a todo volumen el loco de al lado, “...se acabooo laaa cuarentenaaaa…”, y sobre el sonido estridente de la música, a los gritos el canturreo, , “...se acabooo laaa cuarentenaaaa…”, salió al pasillo del departamento y bajo las ruidosas escaleras de chapa, golpeteando las barandas, “...se acabooo laaa cuarentenaaaa…”, los vecinos lo miraron de reojo por las delgadas persianas, algunos lo siguieron como quienes acompañan la gracia, de puro aburridos que estaban, de a poco la pequeña caravana se convirtió en tumulto, “...se acabooo laaa cuarentenaaaa…”, cantaban todos a los gritos con un ritmo cumbanchero y pegadizo, salieron todos de sus departamentos, así como estaban, barbijo, short y ojotas, de pronto, ya en la vereda, el canto se convirtió en baile, y el baile en fiesta, “...se acabooo laaa cuarentenaaaa…”, y en esa locura se olvidaron.